Ganó Cristina, reelegida por más del 53 por ciento de los votos. Sin complejizar el análisis de este triunfo ni detallar números, porcentajes y ejemplos de los logros podemos indicar las causas y consecuencias de un éxito arrasador que se superó a sí mismo aumentando las cifras entre las primarias y las elecciones generales.
Entre las causas mencionamos en primer lugar la economía, la cual se mantuvo robusta durante toda la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, sus logros destacaron el diseño y la gestión de políticas económicas ante una crisis mundial que arrasó con sectores financieros y económicos de todo el planeta, golpeando sin miramientos a los países mas desarrollados pero sin comprometer la economía nacional, la productividad, el crecimiento y la fortaleza de un país que se desarrolló continuamente desde el año 2003, mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos, aumentando las posibilidades de igualdad, reduciendo la pobreza y el desempleo, ingresando a millones de argentinos al mercado laboral, base de toda vida digna e igualitaria. Argentina luego de varios lustros ingresó en una etapa de autonomía en cuanto a la planificación de su propio rumbo económico. Mientras que en Grecia, España y los demás países europeos en crisis el FMI continúa indicando las recetas económicas mas ortodoxas de ajuste y recorte, Argentina crece, se expande, se integra comercial y económicamente en el mundo y no sigue lineamientos preestablecidos de entidades bancarias multilaterales, diseña un modelo propio, acorde a su pueblo y a sus demandas.
En segundo lugar la realidad política sufrió un cambio drástico que implicó el acercamiento de importantes cantidades de hombres y mujeres a un ámbito que había sufrido un desprestigio y una merma trascendental durante los años noventa. La participación política ciudadana mejoró los niveles de debate, de propuestas, la capacidad de transferir demandas al sistema político se hizo real, la ciudadanía pudo alzar su voz y sus intereses a una clase política que demostró atención frente a los problemas del pueblo, una clase política que convocó a la unidad para continuar creciendo, que proyectó un camino homogéneo, sin divisiones perjudiciales para encaminar el progreso en una sola dirección, buscando no solo la unidad entre argentinos sino también entre latinoamericanos, para lograr ese valor agregado que merecemos desde los años de nuestra independencia, la política se transformó en el recurso más importante de la población, reforzar las instituciones, dejando atrás los años de dictadura que azotaron a nuestro país. La participación de la ciudadanía en la política produce el reforzamiento de la democracia, para llegar a mejores niveles democráticos, sin que ningún problema se resuelva por la fuerza, encaminando nuestras decisiones hacia el consenso plural y constructivo. Hoy vemos en Europa miles de manifestantes que luchan por hacerse escuchar frente a los poderes políticos que no contemplan las situaciones particulares de los ciudadanos, donde se promueve el ajuste tras más ajustes, siendo las manifestaciones duramente reprimidas aumentando el sentimiento de indignación de millones de jóvenes que pierden la credibilidad en el sistema que debería protegerlos.
Por último los logros en materia social buscan saldar una deuda que mantienen las democracias liberales en todo el mundo, un deuda que es la desigualdad entre los que más tienen y los que menos poseen, desigualdad que se torna dañina para la vida armoniosa, desigualdad que se transforma en violencia cuando aumenta el desempleo, la pobreza y la falta de inserción en el mercado laboral. Acaso ¿Creemos posible que un pueblo sin desigualdad, con oportunidades idénticas (sin eliminar la meritocracia que posibilita encontrar a los mejores de los mejores), salarios reales altos, educación de excelsa calidad, acceso al bienestar en todas su formas y una vida digna puede incurrir en la violencia? ¿La delincuencia se resuelve con represión? ¿O son las desigualdades de todas las variantes las que generan inevitablemente la sensación de no pertenencia y promueven la violencia en todos sus tipos?
El trabajo del gobierno en materia social para achicar las brechas entre ricos y pobres es una constante que determina el derrotero de una gestión que se desataca en el continente latinoamericano por sus logros. Cerrando brechas se abren caminos, brindando mayores oportunidades se logra la armonía desde las bases, cuando la vida en democracia demuestra que es posible curar los males inherentes a una organización inequitativa de los recursos los pueblos depositan su confianza en los gobernantes, en el prójimo y en el sistema que los ampara.
Como consecuencia del triunfo de Cristina Fernández de Kirchner a modo sintético podemos afirmar que nos encontramos con una sociedad que se siente económicamente respaldada por primera vez en décadas, con indicadores que demuestras solidez, robustez y estabilidad, una sociedad que comprende y visualiza la posibilidad real de transferir sus intereses por medio de mecanismos institucionales democráticos, una sociedad que ha visto reducida la grieta que separa y divide al mundo entre ricos y pobres, una democracia que vive fortalecida, sana y saludable para todos los argentinos.
El pueblo argentino del octubre del 2011 ya no va por menos, marcha por más, cada día por mejores resultados, logrados en consenso, con un gobierno que demostró amplia capacidad de gestión. Nadie podrá retroceder los pasos recorridos que la sociedad supo andar, éste es el objetivo y el ideal de un país que desea desarrollarse con valores reales de democracia, participación y armonía para lograr en paz, el tan deseado bienestar social.
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