-Cuando labures, y tengas tu casa, hace lo que quieras, mientras estés bajo este techo se hace lo que yo digo"
-Usted no se manda solo, cuando trabaje y se mantenga, hablamos !!
-Para qué me preguntan si van a hacer lo que se les de la gana?
-Ahora les parece que estoy equivocada, cuando tengan hijos se van a acordar de mí .
-Esto me va a doler más a mi que a vos...
-Lo que hagan los demás me importa un pito y porque si Fulano se tira a un pozo ciego, ¿vos vas y te tirás también?”.
-¿Qué horas de llegar son estas? ¡Esto no es una pensión”
.Si estás aburrido ponete a limpiar tu habitación o limpiá el baño”. “Cortá el pasto si no tenés nada que hacer”. “¡Ponete a estudiar!”
-¡Cerrá la boca y comé”!
¿Como influyen nuestras creencias en nuestras valoraciones?.
Aquello que aprendimos de chicos, aquellos para lo que fuimos programados.
¿ Podemos dudar de aquellos conceptos inoculados desde muy pequeños?.
Podríamos ponerlos en duda, o serán ellos, intocables, los que regulen toda nuestra vida?
Poner en duda nuestras creencias debería ser cosa de todos los días.
Saltar de la baldosa, atrevernos a imaginar que otro pensamiento es posible.
Cuando no lo hacemos solo tenemos registro para las cosas que legitimen aquello que creemos es lo bueno o nos han enseñado.
Por eso, para algunos, no habrá nada que los haga cambiar de pensamiento, ni la contundencia de los hechos lo lograra.
Un comentario dejado tiempo atras en la noticia de los nuevos trenes que llegaran a Mar Del plata, modernos y mas baratos que el bus, decía: "Ni loca me subo a esos trenes!". La contundencia de un hecho, a todas luces favorable, no podía desafiarse con lo inculcado, con lo aprendido.
Desafiar nuestras creencias nos hará aprender y abrir nuestra cabeza.
No digo abandonarlas.
Ponerlas en duda, cuestionarlas, es necesario para crecer.


