A veces sabemos cuando se aproxima el desastre.
Cuando uno esta a punto de convertirse en un naufrago.
Pero aun así preferimos cerrar los ojos e imaginar un prado lleno de unicornios y estrellas que forman la palabra felicidad.
Así nos protegemos , pero así también no hacemos lo necesario realmente para salvar la situación. Perdiendo un tiempo valioso.
Negamos.
A veces no queremos ver cuando estamos a punto de ser abandonados. Pero lo intuimos.
Entonces expresamos lo felices que somos ante todos, queremos tener un hijo, nos mostramos felices...hacemos planes a futuro...
Lo hacemos como quien empuña un arma ante lo inevitable, cuando ese futuro, empieza a ponerse sombrío. Pero por dentro una herida empieza a crecer, y no la vemos y no la sentimos.
Y por negarla, esa herida crece, tanto, hasta que ya no es posible curarla.
Y de pronto...estamos solos.
1 comentario:
Muy bueno.
Es asi.
Por experiencia lo digo.
Me hice el boludo toda la vida y lo perdi todo
incluso la vida que en mi caso ha sido un desperdicio.
Que no les pase.
Suerte a todos.
Salvo a los que votaron Cambiemos: ya no les deseo suerte a los boludos (se que la desperdician) ni a los hijos de puta.
Feliz dia del trabajador.
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