Seguridad Privada








El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra la Violencia de Género. Algo que es imposible no compartir. La violencia de género es una práctica que ha existido desde siempre. Mal aceptado en el pasado como cosa normal y hasta necesaria, hoy se la combate desde diferentes ONG y movimientos que parecerían que muy poco pueden hacer para terminar con ella. ¿Porqué?...
Pórque hasta que los gobiernos no hagan una restructuración del pensamiento con respecto a este flagelo y luego de ello un rediseño de sus políticas sociales y legislativas, muy poco podrá cambiar.
¿Será que la modernidad nos vuelve mas brutos o tal vez sea en realidad que la comunicación moderna permite que los casos se conozcan más? Se vuelvan visibles.
Lo cierto es que innumerables casos llenan las tapas de diarios y las pantallas de los noticieros. Nuevos términos se acuñan, como violencia de género vinculante, lo que serviría para definir los niños muertos últimamente y que sirvieron para “aleccionar” o vengarse de ex parejas. Lo que habla que el fenómeno siempre da para más.
Creo que muy poco podrá hacerse hasta tanto las protagonistas principales de estas historias dolorosas no hagan el cambio obligado para terminar con esto. Hablo de la víctima. De la mujer y sus aceptaciones.
Los tiempos han cambiado. Sobre este tema se habla muchísimo. Nadie puede decir que desconoce historias de violencia de género, de golpizas y asesinatos. Sin embargo algunas mujeres siguen sin cuidarse. Aceptando relaciones que se vislumbran peligrosas, pero que parecerían agregarle cierta carga de adrenalina. La negación de ver señales que son claras para otros pero ellas las incorporan traducidas como muestras de amor… “él a veces me maltrata, pero es porque me quiere…”.
El hacer oídos sordos a cualquier llamado de atención es responsabilidad de la mujer. El no confundir celos patológicos con amor, también lo es. El pedir ayuda, buscar información y comunicarlas a sus hijas e hijos también lo es. Evitar nuevas generaciones de mujeres golpeadas es la obligación de la mujer de hoy. El no es no dicen orgullosas. Una frase que está directamente dirigida a los hombres, pero que muchas mujeres deciden no asumir. Un NO bien sostenido es eso, una negación que puede evitar males mayores…Porque en la medida que ese NO se guarda, no se dice en el momento justo, no se hace valer con firmeza, está abriendo una puerta para la violencia. Es un no ligado a la acción lo que se necesita. Es NO y si insistís terminare yéndome. Antes de que pase a mayores, en lo posible. Y si la cosa se puso peor, entonces no aguantar, no disculpar ni negociar con el agresor, hay que salir a pedir ayuda.
Mucho se habló de Luciana Aymar y su participación en el programa de Repetto. Allí fue casi forzada a actuar de Muñeca Bus cuando se la veía incomoda en ese rol. El conductor insistió y el tibio NO de Aymar dio paso a una acción impuesta que despertó críticas hacia…el conductor. ¿Pero no hubiera sido más fácil que la jugadora de hockey más importante del planeta no se hubiera levantado de su silla, haciendo valer realmente su negativa y así evitar una situación de la cual luego por twitter comento con malestar? Entonces, su NO ligado a la acción hubiera servido realmente.
Y hubiera servido de ejemplo.
La solución no está solo en manos del estado, las ONG y las buenas voluntades. También está en aquellas que no quieren ser víctimas y eligen un vida diferente tal vez a la que vivieron en su propia casa, en su niñez.
En definitiva, terminar con esto o al menos reducir su presencia es tarea de todos, y está muy lejos de elocuentes frases. Y si muy cerca de la acción verdadera.



Casi nunca comparto esa filosofía barata que aparece en feis o te llega por email. Tampoco la reenvío. Pero lo que mas me sorprende son aquellos que lo ven como una verdad absoluta, una especie de revelación que les cambiara la vida. Una fácil investigación en un universo cotidiano nos dirá que esas personas jamás hacen caso a lo que reenvían. Leerán el texto, les parecerá ingenioso y rápidamente querrán colgarlo en otros muros. Una especie de Claudito Maria Dominguez de cabotaje. Pero jamás lo aplicaran. Ahora anda por ahí un texto que habla de las cosas dichas, del corazón como un papel, de hacerlo un bollito y que nunca queda igual. Una lectura rápida lo hace ver como una genialidad, y no lo es. Habrá alguien que en un momento de discusión tendrá en cuenta lo que recibió/envió por el feis?
En el duro momento de decir ciertas cosas, ¿recordaran lo del corazón, un papel, el bollito y que nunca queda igual?. No, dirán lo que tengan que decir y jamás pensaran en eso que recibieron.
Pero se entusiasman con ese texto como si hubieran descubierto el sentido de la vida.
No me gusta imaginar que todos somos iguales. Que reaccionare así como el texto anuncia.
Si me haces un daño, no sé si jamás lo olvidaré, o si a lo mejor te quiero tanto que lo olvido al otro día. Eso es muy personal, y según el amor que sintamos por el otro, así reaccionaremos.
¿O en las relaciones no existen palabras duras, que creemos lastiman?..
Y sí, efectivamente lastiman, pero si te quedas herida para siempre...es porque no estás bien, algo te falla.
Todo se supera.
