miércoles, 15 de diciembre de 2010


Cada día me sorprendo de la creatividad publicitaria argentina. Pero mas me sorprendo de la pasividad con que las mujeres aceptan esa “creatividad” para venderles diferentes productos de limpieza.

La creatividad publicitaria argentina sorprende por lo medieval de su concepto y por la imagen machista que tiene sobre la pobre ama de casa. Para ellos es una mujer encerrada en la cocina, siempre al borde de un ataque por no poder remover la mugre de la hornalla o quitar el olor a pedo del baño. Desesperada con esa mancha en una remera blanca, acepta la sugerencia de una aparecida desconocida que le ofrece un producto por un precio con el cual podría comprarse una nueva. Así, Mr. Musculo, la de Vanish y otras voces del mas allá llenan de buenos consejos a estas histéricas amas de casa.
El mas incansable es Mr. Musculo, un atlético y canchero especialista en quitar la mugre de tu cocina o de tu baño. Apenas disimulando el bulto que sobresale de una malla a lo Superman, te dice qué tienes que usar para sacar esa grasa adherida a los azulejos. Te reduce a la servidumbre y luego se las toma tan cancheramente como llegó.

El ama de casa en cuestión se queda fascinada y agradecida de semejante visita. Lo extraño de este caso como el de otros productos femeninos (esto es una ironía), es que siempre quien limpia viene a ser la dueña de casa.

Frustrada y preocupada en las tareas del hogar, dueña de una cocina enorme lo que haría pensar que si su pasar es tan bueno…¿por qué no limpia la empleada?

He aquí la visión humillante del creativo publicitario, el producto está dirigido a las amas de casa, no a las mucamas, una profesional a quien parecería que no se merece hacerle la tarea más fácil. Resumiendo…el resolvedor Mr. Musculo, hombre, canchero y apuesto, solucionó aquello que la pobre mujer no tenía ni idea de cómo hacerlo. ¿Algo machista se lo ve, no?
¿Porqué los publicitarios toman la imagen anticuada de la mujer? Aquella ama de casa que solo sabía hablar a través de la medianera de lo que cocinaría por la noche o de secretos para sacar la mancha de tinta y esas cosas.

En ninguno de estos spots, ni Mr. Musculo, ni Vanish, se contempla la mujer profesional. El sujeto es una pobre ama de casa desesperada viviendo en una casi mansión sin empleada domestica y solamente concentrada en quitarle la mancha de una remerita de morondanga o hacer que brille la canilla.

Es decir que ante el maltrato del marido que castiga a su mujer convirtiéndola en una esclava pudiendo contratarle alguien que la ayude (esto sale del análisis socio ambiental de la casa que muestra el spot) viene otro tipo en calzas a traerle la solución y a confirmarle que efectivamente ese es su rol en la vida, el estar condenada a la servidumbre. Cuando se va Mr. Musculo la mujer sonríe admirada confirmando esto.
Al menos la presentan prolijamente vestida, ni con ruleros ni con delantal. Ese será el estereotipo del ama de casa moderna. Dos cosas me preocupan de esta ama de casa moderna, su facilidad de ver alucinaciones ante algún problema y su actitud complacida de un destino que podría ser mejor.

4 comentarios:

Nina Norma dijo...

Excelente nota Fabián!!, has escrito artículos muy buenos, pero creo que este es uno de los mejorcitos.Comparto tu criterio, y creo que aún voy más allá. Incluso el ama de casa actual,(raro espécimen en extinción) tiene una cosmovisión muy diferente de la realidad a la ama de casa de hace 20 años atrás. Coincido que esas publicidades son vergonzosas, lo único que hacen es incentivar el machismo, y relegar al hombre a no asumir sus responsabilidades hogareñas que son iguales a la de la mujer. Aún creo algo peor, creo que estás publicidades encierran mensaje de violencia, pues aún sigue vigente la imagen del hombre dueño de la mujer (Mr músculo es masculino, no femenino)que proyecta derechos de propiedad sobre ella y decide sobre su vida.Cariños Nina

Monika dijo...

jajajajaaaaaaa, muy bueno lo tuyo!!!! no me cabe duda que las publicidades están dirigidas a familias tipo: "dos hijos, un marido, un perro,y muy buen poder adquisitivo" "señora aburrida que se obsesiona con la manchita en la remera que es de marca y que compró en aquel viaje a las Bahamas"
La empleada doméstica no se muestra porque es la que refriega la cocina después que nuestra "ama de casa" la roció con el producto (o alguien pensó que es mágico????????? También me cansa ver como estoy fuera del ojo del mercado, y los únicos que parecen existir en este país son aquellos que han cumplido el "sueño americano" viven en casa de película y compran el último cero km. con la tarjeta dorada.
Los WINNERS en la república bananera, jaja
saludos perfumados con gleid (:)

Euphoria dijo...

Muy buena tu observación. Yo tengo ambos productos en mi casa. Y la verdad es que detesto todas las publicidades que tienen que ver con los jabones para lavar ropa, productos de planchado, limpieza, quitamanchas, todo. Los mensajes son tan claros y tan inmundos!!!

Anónimo dijo...

Me encantó tu nota. Hace tiempo que vengo pensando en el asunto.
Aunque creo que habría que hacer una diferenciación: por un lado están las mujeres “Familia Ingals”, que son las que nombrás y que se especializan en productos de limpieza hogareña, y por otro están las huecas que pierden el sueño por su aspecto exterior, que se especializan en productos de belleza.
Con respecto a las primeras, adhiero absolutamente con tu opinión. ¿Ninguna de esas mujeres hace nada de su vida? ¿Ni siquiera ven las artesanías de Utilísima para ocupar un poco su tiempo? ¡Con razón se ocupan sólo de las manchas!
Me gustaría destacar dos “joyitas” de este tipo de publicidad:
1. ¿Viste la última en que una madre le dice a su hijo que encontró “al héroe de la ropa”? Y su hijo le contesta, con una alegría digna de regalo de cumpleaños, “Como mi super perro”. Patético.
2. Un pibe le pregunta a su madre (que, desde luego, está como siempre lavando ropa) qué es frustración. Su madre le contesta: “cuando no puedo sacar las manchas de las remeras”. Yo creo que al pibe le queda reclaro: frustración es darse cuenta que tiene una madre que llegó tarde a la entrega de neuronas y no puede hacer nada al respecto. De llorar.
Y una más: parece que últimamente para ser una buena madre necesitás vivir pendiente de esterilizar a la prole so peligro que no pasen los 10 años. ¡Dejémonos de joder!
Gracias a Pasteur me enteré de la existencia de gérmenes y bacterias, y me parece bien mantener la limpieza. Pero de ahí a tener a los pibes en una cajita de cristal y que no toquen al perro, ni la tierra, ni que jueguen en el jardín por si hay algún mosquito, es excesivo. ¿Qué van a contarle estos chicos a sus nietos?
“No, hijito. Me pasé la infancia en una burbuja conectado a Facebook.”

Si vamos a la segunda categoría, te aseguro que como mujer me siento ofendida cuando escucho a algunas descerebradas conversando sobre el estado de su pelo o si les salió un nuevo pelito que les quita el sueño.
Me encanta cuidarme. Todas las noches pongo crema en mis piernas porque me gusta tenerlas suavecitas. Me tiño, porque no me gustan las canas. Me pongo crema antiarrugas para darle un poco de batalla a los años (aunque se que al final me va a ganar). Pero si lo único que otra persona va a comentar sobre mí es “¡Qué pelazo!” me corto las venas con el pincelito de la tintura.

Hasta hace poco pensaba que el tema pasaba por los varones que hacían ese tipo de publicidad que no sabían manejar a las mujeres independientes, profesionales y medianamente cultas, y que pretendían seguir manteniéndolas en ese estado de sumisión. Ahora no estoy tan segura. Lamentablemente hay muchas mujeres que siguen reforzando ese triste modelo. Y lo peor es que hay muchísimos varones (más en un país esencialmente machista como el nuestro) que creen que somos todas iguales y que te dicen “Vení conmigo que te voy a enseñar a vivir” (me ha pasado), mientras tratan de llevarte a la cama con un empalagoso tema de Arjona.

Pero no nos quedemos sólo con las publicidades femeninas. ¿Qué me contás de las dirigidas a los varones, sobre todo jóvenes? ¿No te pusiste a analizar las publicidades de Axe?

Besotes
Patricia Cejas