sábado, 26 de noviembre de 2016

Violencia, cuando decir NO, no alcanza

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra la Violencia de Género. Algo que es imposible no compartir. 
La violencia de género es una práctica que ha existido desde siempre. Mal aceptado en el pasado como cosa normal y hasta necesaria, hoy se la combate desde diferentes ONG y movimientos que parecerían que muy poco pueden hacer para terminar con ella. ¿Porqué?...
Pórque hasta que los gobiernos no hagan una reestructuracion del pensamiento con respecto a este flagelo y luego de ello un rediseño de sus políticas sociales y legislativas, muy poco podrá cambiar. 
¿Será que la modernidad nos vuelve mas brutos o tal vez sea en realidad que la comunicación moderna permite que los casos se conozcan más? Se vuelvan visibles.
Lo cierto es que innumerables casos llenan las tapas de diarios y las pantallas de los noticieros. Nuevos términos se acuñan, como violencia de género vinculante, lo que serviría para definir los niños muertos últimamente y que sirvieron para “aleccionar” o vengarse de ex parejas. Lo que habla que el fenómeno siempre da para más.
Creo que muy poco podrá hacerse hasta tanto las protagonistas principales de estas historias dolorosas no hagan el cambio obligado para terminar con esto. Hablo de la víctima. De la mujer y sus aceptaciones.
Los tiempos han cambiado. Sobre este tema se habla muchísimo. Nadie puede decir que desconoce historias de violencia de género, de golpizas y asesinatos. Sin embargo algunas mujeres siguen sin cuidarse. Aceptando relaciones que se vislumbran peligrosas, pero que parecerían agregarle cierta carga de adrenalina. La negación de ver señales que son claras para otros pero ellas las incorporan traducidas como muestras de amor… “él a veces me maltrata, pero es porque me quiere…”. 
El hacer oídos sordos a cualquier llamado de atención es responsabilidad de la mujer. El no confundir celos patológicos con amor, también lo es. 
El pedir ayuda, buscar información y comunicarlas a sus hijas e hijos también lo es. 
Evitar nuevas generaciones de mujeres golpeadas es la obligación de la mujer de hoy. 
El no es no, dicen orgullosas. 
Una frase que está directamente dirigida a los hombres, pero que muchas mujeres deciden no asumir. Un NO bien sostenido es eso, una negación que puede evitar males mayores…Porque en la medida que ese NO se guarda, no se dice en el momento justo, no se hace valer con firmeza, está abriendo una puerta para la violencia. 
Es un no ligado a la acción lo que se necesita. Es NO y si insistís terminare yéndome. Antes de que pase a mayores, en lo posible. Y si la cosa se puso peor, entonces no aguantar, no disculpar ni negociar con el agresor, hay que salir a pedir ayuda.

La solución no está solo en manos del estado, las ONG y las buenas voluntades. También está en aquellas que no quieren ser víctimas y eligen un vida diferente tal vez a la que vivieron en su propia casa, en su niñez.
En definitiva, terminar con esto o al menos reducir su presencia es tarea de todos, y está muy lejos de elocuentes frases. Y si muy cerca de la acción verdadera.
No es el varón el que hará el cambio.
Ellas deben hacerlo.

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