viernes, 14 de abril de 2017

Esquivando la herida

A veces sabemos cuando se aproxima el desastre. 
Cuando uno esta a punto de convertirse en un naufrago.
Pero aun así preferimos cerrar los ojos e imaginar un prado lleno de unicornios y estrellas que forman la palabra felicidad. 
Así nos protegemos , pero así también no hacemos lo necesario realmente para salvar la situación. Perdiendo un tiempo valioso. 
Negamos.
A veces no queremos ver cuando estamos a punto de ser abandonados. Pero lo intuimos.
Entonces expresamos lo felices que somos ante todos, queremos tener un hijo, nos mostramos felices...hacemos planes a futuro...
Lo hacemos como quien empuña un arma ante lo inevitable, cuando ese futuro, empieza a ponerse sombrío. Pero por dentro una herida empieza a crecer, y no la vemos y no la sentimos. 
Y por negarla, esa herida crece, tanto, hasta que ya no es posible curarla.
Y de pronto...estamos solos.

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