jueves, 19 de octubre de 2017

La vida en las calles #3

Hace unos días que vengo contándoles una historia. Que tiene que ver con alguien que vive en la calle y alguien que intenta sacarlo de ella.
Sigamos.
Esteban, afeitado y limpio, luego de pasar una noche en un hotel gracias al adelanto de jornal que le dio Claudia, está listo para su segundo día de trabajo. Seguramente está confundido, pero escucha con atención los consejos de Claudia que no pasan solo por lo que tiene que hacer como trabajo. Ella insiste en que el debe valorarse, hacer un cambio y cumplir para no fallarle en su confianza.
Esteban es callado, habla lo necesario, y asintiendo con la cabeza y con apenas unas palabras, inicia con entusiasmo sus tareas...acomoda bolsas de productos, también tiene que contar las unidades, mantener limpio los baños y cuando nada hay para hacer estar listo para lo que sea... Esos tiempos son aprovechados por Esteban...para rajarse.
Y donde esta Esteban pregunta a los gritos Claudia atravesando el deposito. Nadie lo vio, lo buscan y lo encuentran en la calle. El lugar que parece natural para él. Pero no cuesta que regrese y haga lo que le piden.
El día, casi una prueba de fuego, pasa sin mayores contratiempos. Pero aún es demasiado pronto para creer en un éxito, el camino será largo.
Claudia sabe que Esteban es un hombre de la calle, que ha vivido años alli, que su escenario natural está en las veredas. Que incluirlo en un sistema no será fácil...hay que educarlo para eso, convencerlo de que estar adentro le conviene.
Claudia vuelve a su casa tarde por la noche, pensando todo lo que paso en el día y también si esa tarea no será demasiado para ella.
No imagina lo que serían los próximos días.


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