viernes, 30 de noviembre de 2007

Muerte Digna

La Legislatura de la provincia de Rio Negro acaba de aprobar:

En segunda vuelta parlamentaria fueron también sancionados los dos proyectos de referidos a "muerte digna". Por el primero de ellos "se reconoce el derecho de las personas a decidir y declarar fehacientemente su voluntad de ser o no sometidas a asistencia sanitaria y cuidados médicos, y crea el Registro de Voluntades Anticipadas en el ámbito del Ministerio de Salud provincial". La segunda norma establece que "toda persona que padezca una enfermedad irreversible en estado terminal o haya sufrido un accidente que lo coloque en igual situación, tiene el derecho de manifestar su rechazo a los procedimientos quirúrgicos, de hidratación, alimentación y re reanimación artificial, cuando estos sean desproporcionados a las perspectivas de mejoría y produzcan dolor y sufrimiento". También garantiza la ley que no será interrumpidas las medidas tendientes al control y alivio de ese dolor en los últimos instantes de vida. Bariloche 2000.com

Y sobre este tema el 9 de julio 07 colgue lo siguiente
Muerte Digna

Llegamos a la vida sin poder decidir nada. Lleno de incertidumbres que los tiempos aclararan pero con una sola certeza.
Así como llegamos, nos iremos. La muerte, episodio inevitable de nuestra existencia nos vuelve necios, en verdad. O, vistos con humana comprensión, bastante ignorantes. Crecidos en esta cultura negadora de la muerte, poco sabemos acerca del proceso del morir. Ni tampoco parece interesarnos. A cualquier tema que refleje esta situación, rápidamente contestaremos “cruz diablo” haremos los cuernitos y creeremos que de esa manera alejaremos lo inevitable. Hasta soñar con la muerte de algún cercano puede darnos miedo y por ello eso de ...”le alargaste la vida…” Si, somos ignorantes. ¿Pero que pasa cuando alguien querido llega a la antesala en una situación así? Lo internamos en clínicas de alta tecnología, le hacemos tomografías, ecografías y análisis, lo enchufamos a diversos aparatos, le metemos tubitos y lo abrimos en cuatro. Cualquier cosa con tal de que no se muera." Pero, se muere, claro. Solo, en la sala de terapia intensiva...
Será por eso que en los escritos de esta época, las generaciones futuras no podrán leer algo así como "Sus últimas palabras fueron..." No hay nadie allí para escucharlas. (Dr. Hugo Dopaso)
La medicina actual ve como un fracaso la muerte. Parecería que no reparan en que es una situación lógica. La única certeza. No todos los médicos están preparados para atender enfermos terminales. Y mucho menos los familiares. Los alcances de la muerte digna también deberían contemplar la preparación de profesionales y estos a familiares que hagan mas piadosa la partida de un familiar. Un caso nos cuenta sobre un paciente terminal. El quería morirse. Pero cada vez que aparecía alguna complicación de salud, ahí estaban la familia y la ciencia médica peleando contra su muerte. En un momento dado, mientras la hija le daba un antibiótico, él le preguntó:” ¿Para qué, hija...? ” Y ella le respondió:”No te vamos a dejar morir”. Yo digo: A ver, ¿por qué no? ¿Por qué interferir hasta último momento, por qué no dejar morir en paz? Este hombre había culminado su vida y ya no tenía ningún interés en permanecer en este mundo en las condiciones en que se encontraba. Porque ya no disfrutaba ni de su capacidad, ni de su inteligencia, ni de sus vínculos afectivos. El se sentía permanentemente humillado en esa situación donde ni siquiera se autoabastecía para sus mínimas necesidades. Este hombre necesitaba irse; estaba preparado y deseoso de dejar este mundo. Y no tenía caso prolongar una existencia que, para él, era penosa e indigna. (Dr. Dopaso)
Y allí volvemos otra vez con la palabrita…dignidad, que algunos prefieren negar.
Tal vez por ese miedo a lo inevitable, tal vez por ignorancia.
Reflexionar para morir suele ser un alivio. Cuantas veces nos encontramos con aquel familiar, del cual ya sabemos que su vida llega a su fin. Él nos dirá con esa intuición que los caracteriza…Me voy a morir…”
Se lo dirá a algún amigo, a algún familiar…y nosotros rápidamente le contestaremos alguna mentira que creeremos piadosa…No, si estas fuerte como un toro, mañana te vas a sentir mejor….
Que logramos con eso, ¿contenerlo, motivarlo? Y… tal vez no. Porque esa persona, que ya sabe cual será su destino querrá en sus ultimas horas hablar, buscar una real contención, tal vez arreglar sus asuntos personales, decir lo que nunca dijo o sus ultimas palabras. Pero ante respuestas como las que damos evitamos abordar el tema y poco hacemos para ayudarlo realmente.
Entonces el enfermo, en su último esfuerzo se prohíbe hablar para no entristecer a sus parientes. Y es él el que necesita nuestra ayuda.
Sería largo continuar con estas reflexiones. Lo cierto es que por fin ha llegado la lógica al pensamiento que sobre la muerte tiene algunos políticos en la provincia de Río Negro. La muerte digna, correcta, con la aprobación del paciente, los médicos y con métodos piadosos y no cruentos traerá paz no solo al ser sufriente sino también a sus propios familiares. Pero lo que es más importante, pondrá fin a un dolor que solo el que lo sufre sabe de qué se trata.
Nadie mas.

3 comentarios:

Juan Pablo Melizza dijo...

Intereseante reflexión, igual convengamos que la legislación impacta, es una bomba de madurez pareciera; algunos incluso se llenan la boca hablando de una decisión de avanzada, lo que no se dice, y es fundamental para ver lo que pasará, es que la ley "funciona" en una provincia cuya infrastructura para la salud es deplorable. Muy lindo eso de contener la objeciones de conciencia y etcétera, pero creo que la ley es demasiado adulta para una sociedad tan pendeja. Bien venida sea, de todos modos, y que los imbéciles de la Iglesia se llenen la boca con sus discursos decrépitos que hacen de la vida un juego inocente, cuando la inocencia la perdimos mucho antes que a la literatura mitológica se le diera por suspirar con un paraíso de orgías intrafamiliares, manzanas rojas, seprientes y taparrabos.

OliverX dijo...

Fabián:
Me parece correcto, sensato y por sobre todas las cosas, humano.
La prolongación de la vida en personas con enfermedades terminales es un acto de egoísmo por parte de los parientes y parte de la culpa la tiene la medicina que busca prolongar la vida a toda costa.
Muchas veces el médico sabe que es inviable continuar con la asistencia mecánica para prolongar esa vida que lejos está de llamarse vida.
De todas formas, creo que esto se trata básicamente de un problema filosófico como lo planteás. Hay que repensar la relación del paciente con sus seres queridos en la última hora.
La muerte digna, para los que piensan desde la Iglesia y fuera de ella, es la verdadera forma de morir. Fue, aunque muchos no lo sepan, lo que pidió el Papa Juan Pablo II. Al margen de toda connotación religiosa, un ser maravilloso, piadoso y sabio.

capitanfla dijo...

Que buen escrito.

Gracias por ocuparte del tema.