miércoles, 14 de noviembre de 2007

Un regalo.

Miro con sorpresa como en algunos blogS se vuelven locos de felicidad cuando alguien les regala un premio. Alguna simpleza inventada por vaya a saber quien que permite tener por un momento el ego fortalecido aquel que lo necesite. A mas autobombo, mas maltrecha la autoestima.
Los que alguna vez concursaron en algun premio real y ganaron saben de lo que hablo. Publican el premio en sus blog, se sorprenden y despues generosamente devuelven gentilezas. Y lo que es peor, muy buenos blogs le dan bola a esto como si les hubieran otorgado el Pulitzer de internet. No seamos huecos.No lo necesitan.
A cambio de premios inventados en un desvelo por vanidosas inferioridades, un amigo me da un premio real. Uno que no hay que festejar tirando cuetes virtuales. Uno que solo hay que leer. Un premio que da placer. .
Entonces, de Juan Pablo Melizza;

CANIBALISMO

Tengo cuatro litros de cerveza encima, y el sabor de una mujer a la que nunca le daré explicaciones.

Esto no es literatura, es vida deshecha en palabras que insultan a la literatura. Los que escriben bonito están en el barco que no se hunde. De aquí, si salgo con vida, llegaré a las costas violentas de una isla plagada de caníbales: Amarán el ardor de mi cuerpo, comerán mi sexo como si sólo mordieran carne, beberán mi sangre como si en ella no vagaran los fantasmas de una soledad inabarcable.

Sí, está claro que caminar tambaleando por la calle te abre ciertos delirios.

Espero que suenen los pasos de una mujer solitaria para decirle un poema furibundo, y que la tipa comprenda que aquí no hay paraísos, que toda esta locura es el nacimiento de una resaca que quiere sobrevivir a la promesa de dolor que viene con todo el insomnio...

Bah, qué importa. Los que escriben bonito se llenan de voces que alientan a sus egos, margaritas en colorida descomposición. Sí, ya sé, hablo como si ya hubiera muerto;
tal vez la morgue es un lugar donde todavía
los cadáveres alumbran algo más que su propio desconcierto.
Tengo para Dios las teclas de un insulto
que no se dirá en voz alta para no molestar
a los buenos alumnos de la imbecilidad.
Y la soledad ya no está en mi carcajada enloquecida.
Sí, ya sé, los maestros de literatura ponderan las bondades del equilibrio emocional, pero se olvidan que allí anida la verdadera muerte: los jueces de los concursos literarios destruyen los laberintos de la incertidumbre, pues ha triunfado al intelectualidad obvia que requieren los premios efímeros a la vanidad consensuada...
No entienden que consenso es un sinónimo
espectacular del suicidio...
y el suicidio no es una tentación para liberar gritos que nadie oye,
no,
para nada...
en ellos el suicidio es la única forma de vida que conocen.
Roen los huesos que prometen
la luz mala para que sabios milenarios
ya no sepan contar historias.
Tengo cuatro litros de cerveza en el alma
y una computadora de pantalla relampagueante
y una soledad que nunca supo dibujarse.
por eso esto no es literatura,
esto es uno de los momentos de la vida que los demás
leen como
si estuvieran disfrutando arte.

Ya me ha sucedido.

http://www.acromante.blogspot.com/

4 comentarios:

Mariposa... dijo...

em....del relato tuyo o el de Pablo.....uf! si la soledad dibuja tantas cosas,que un poco de estùpida felicidad no te hace mas inteligente,si no mas vulnerable,a que? a esos locos sentimientos de la locura en si.

La Incondicional dijo...

totalmente de acuerdo

Sol dijo...

Lo máximo!

viky dijo...

igual se que te gustan los premios...