miércoles, 30 de enero de 2008

Una historia

Cuenta el relato que una noche en Rosario, Provincia de Santa Fe, frente al cementerio "El Salvador", un chofer de colectivo de la línea 114 iba conduciendo el vehículo medio dormido, luego de una jornada de intensa labor. De pronto, una chica se le atravesó en la calle, cruzando de manera imprudente. El hombre intentó clavar los frenos, pero fue inútil: la muchacha fue arrollada. Asustado por lo sucedido y presa de la desesperación, el conductor decidió huir. Luego de varios minutos de escape a toda velocidad y sin detenerse en las paradas establecidas, vio por el gran espejo retrovisor que la víctima estaba sentada en el ultimo asiento del colectivo, mirándolo fijamente y llorando.

Enviado por Evaristo Marconi Rasso.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

moraleja 1: si bebes no conduzcas

Anónimo dijo...

moraleja 2: las mujeres lloran por infinidad de motivos, uno de ellos, cuando las pisan..

Anónimo dijo...

Moraleja 3: Si vas a Rosario no camines por la calle

juan pablo melizza dijo...

La historia se repite, y tiene tantas versiones como personas que la cuentan. La historia cruza barreras idiomáticas, y debe buscar, en reuniones nocturnas, adorar el silencio.

Anónimo dijo...

Moraleja 4: si vas a huir primero tenes que saber adonde

Anónimo dijo...

Moraleja 5: si vas a escapar a toda velociadad no mires por el gran espejo retrovisor