miércoles, 23 de mayo de 2007

La Escuelita


En el 97 se inauguro una escuela. O en realidad se le puso nombre por fin a algo parecido que venia funcionando en un recóndito lugar de nuestra patria. La Antartida.
Todo seguiría siendo motivo de orgullo si no fuera que esa escuela ostenta el nombre de uno de los asesinos a sueldo mas famosos que tuvo la historia argentina.
Alguien que cumplió el mandato impuesto por un seudo patriotismo pero que en realidad encubría un negocio multimillonario para quienes hoy son dueños de la Argentina. A costa de muerte, desarraigo, mutilación de la identidad de quienes ocupaban esas tierras y otras fatalidades. Está bien...Aquellos años no son estos, y habría que haber estado ahí. ¿En serio?. Pero aun así creo que ni antes, ni ahora se puede utilizar la muerte con el pretexto de la civilización. ¿Que contradicción, no? Hagamos algo fatal, incivilizado, para que la civilización llegue. Otra muestra de que en nuestra historia la sangre derramada, con cualquier motivo rinde honores, da nombre a escuelas, levanta monumentos y avenidas y parece que es inmune a la memoria de todos, quienes nada hacemos para que escuelas, como la de la Antartida, la Julio Argentino Roca, dejen de llevar ese trágico nombre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y encima, el billete nacional más prestigioso que podés tener en la billetera, lo tiene mirándote con cara de "Jah, no que alcanzo para nada".