sábado, 2 de junio de 2007

Un dia en las carreras.


Ya sé lo que diran al final. Que exagero, que no es tan asi y que no pasa nada, (temible frase de posible cuño argentino que usamos para justificar cualquier ilegalidad o pelotudez a cometer).

Hoy sabado me fui con mi amiga Alejandra Z. al hipodromo de Palermo. Ella iba por trabajo (si, por trabajo) y yo por joder. Hacia como 20 años que no entraba, y la ultima vez habia sido acompañado por mis complices de entonces, Roqui y Mariano. Tan miserables eramos que no jugamos ni un peso. Hoy no fue diferente, mi interés era el espectáculo en sí, los caballos, el estilo afrancesado de sus edificios, y....sus choripanes...y bueno...eran como las 15 hs y no habia ni desayunado.

Lo primero que comprobé es que no se paga entrada, y que en la puerta suele haber un par de viejitos, algunos con mayor discapacidad motriz que otros, que te venden "La Rosa". Ninguna flor, una revista con la que parece que puede uno hacerse millonario descifrando la chorrera de nombres tontos de caballos, sumados a sus tiempos y otros datos, con los que habria que haber pasado una semana de entrenamiento en la NASA para entender. Aunque esto es lo que me parecía a mi, ya que gente que no parecia muy intelectual se mostraba muy conocedora de La Rosa.

Lo primero que hice no fue buscar a mi amiga, sino buscar un choripan. Lo encontré y pude comprobar que el glamoroso embutido servido en tan maravilloso mundo no tiene nada que envidiarle al chori del encuentro Los Andes - Temperley en cancha de Los Andes, ahi en el sur. Lo mire salir de una cacerola con agua y lo imagine nadando junto con unas hamburguesas de diferente tamaño, a mayor diametro, mayor precio, que tambien ofrecian.

Agregue una coca de maquina y pague los 7$. Una vez que lo terminé , tambien concluí un rezo que me pareció apropiado para almorzarlo tardíamente. Me encomendé a Santa Hepatalgina y a otros santos conocidos como San Sertal o San Generico, (estas oraciones son mas baratas). Luego de mi acto de fé y arrodillado como estaba, me levanté y me dispuse a buscar a mi amiga.

Linda gente en el hipodromo...todos bien vestiditos. Con cara de conocedores observan mientras les dan una vueltita a los caballitos para que los apostadores les lean la mente. Es mas o menos como los pescadores que interpretan la conducta de los peces y asi justifican no haberlos pescado. Hay gente que puede entender la conducta animal de una manera muy provechosa. Acertando una trifecta, por ejemplo, cosa que con los pescados no se puede salvo algun trofeito de algun club de pescadores lagunero.

Mi amiga...que raro...estaba en el baño. Mientras la esperaba me acerqué a la baranda donde unos recientes corredores equinos volvían para los establos, supongo. Hacía minutos que la carrera habia terminado y aun resonaba en el aire los gritos, la pasion , la locura de los apostadores y como un eterno replay, la locucion tipica que señala el caballo ganador. Tipos con caras desencajadas se movian nerviosos por la veredita . Otros , tambien desencajados, hacian mentalmente numeros de su ganancia. ¿Calcularían tambien el tiempo que les llevaría perder esos mangos que la suerte les había acercado? Entre tanto kilombo apagandose empecé a escuchar unos gritos infantiles...¿infantiles? . Si , infantiles. Unos 4 o 5 chicos de 9 0 10 años les gritaban a los jockeys que desfilaban frente a ellos. Ninguno devolvió el saludo, lo pibes gritaban mas fuerte y nada. Insistían y otra vez la mirada silenciosa y hasta cortante de lo jinetes. Pensé...que guachos estos pelotudos, porque no saludan a los chicos?

Y ahi caí.

Hace rato dije que el ambiente se hace notar. Un ambiente de locura en algun caso, donde los chicos ven a sus padres , al vecino, al prójimo perder la calma. Los escuchan putear cuando pierden o festejar cuando ganan.
Los chicos saben que ahi se apuesta.
Mientras, los padres, productores de lo que en pocos años puede ser un jugador compulsivo, parecen no darse cuenta de nada.
¿Porqué los chicos entran al hipodromo?.
No es un carrera cuadrera, no es una diversion de campo, es un juego donde a veces se pierde mucha plata y donde siempre flota la idea de que jugando puedo salvarme, pero jamas la idea de que si pierdo puedo arruinar mi vida. Y algo de eso bien puede transmitirse de padres a hijos.
Los chicos copian lo que ven . Entonces, esos padres que los llevan...son idiotas? El que debe regular esto, es idiota?

Hablan de sacar los cajeros automaticos de las salas de juego. ¿Y si empezamos a sacar los chicos de estos lugares donde no deben estar?

Ah, encontré a mi amiga, nos tomamos un cafe en un lindo lugar y me fui de alli deseandoles a todos esos padres irresponsables que las consecuencias del glamoroso chorizo palermitado tambien los alcanzara a ellos...porque....eehhh.....disculpen... me parece que desde el fondo a la derecha me estan llamando....

3 comentarios:

Juan Pablo Melizza dijo...

También es un locura llevar un chico a la cancha de fútbol, pero somos un país peronista, y a la gente hay que verla como si fuera víctima o pelotuda. Pobrecito el pueblo, esa monstruosa entelequia que tenemos que comenzar a entender como suicida, autodestructiva, aún cuando no desviemos la mirada de los grandes responsables de la debacle. Pero Que vachaché.

Mariposa... dijo...

Holis!!!!!!!....muy buen relato....me matò...y santa hepatalgina...Que ocurrente!..sabès,yo fui al hipòdromo el año pasado a jugar a las infernales maquinitas,pero soy muy miserable,màs de 15$ no gasto,aquella vez me ganè 800$....fuè suerte,y al caso no creo que meta màs de lo que sacan...y mirè detenidamente el entorno,las viejas con los crucifijos y besando la màquina para ganar,gente de todos los estilos,SED....mucha SED de ser gente alguna vez......rondarè los lares caballerìsticos para detenerme a husmear alguna vez....besitos.......

La Incondicional dijo...

Yo que vos la próxima vez dejo a tu amiga y voy con Mariposa. ¿Choripanes en el Hipódromo? Y pensar que al de San Isidro los hombres no pueden entrar sin vestir saco